Cuatro consejos para una salud bucal plena.

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Todos conocemos las prácticas saludables que debemos llevar a cabo para mantener los dientes en buen estado: cepillarnos dos veces al día y no comer demasiado azúcar. A pesar de seguir a pies juntillas estas dos simples recomendaciones, muchos de nosotros necesitamos empastes. Lo cierto es que si se quiere prevenir la caries, se puede hacer algo más de lo que ya sabemos. A continuación, le ofrecemos unos consejos que podrían servirle de ayuda.

1. Asegúrese de estar cepillándose bien

Es importante la manera en que se limpie los dientes. El mecánico acto del cepillado elimina la pegajosa placa dental, compuesta por los ácidos de las bacterias y por restos de alimentos. Se forma de manera natural en la dentadura justo después de comer, pero no produce daños hasta que no alcanza su madurez, para lo que pueden llegar a pasar hasta 12 horas (aunque no se conoce con exactitud el plazo de tiempo en el que la placa comienza a causar problemas).

Las bacterias consumen el azúcar presente en los dientes, produciendo ácidos que disuelven los minerales y provocan microscópicos agujeros inapreciables. Si el proceso continúa y no se pone remedio, estos pequeños orificios se pueden llegar a convertir en cavidades de tamaño considerable.

Cepillarse los dientes durante dos minutos es una forma efectiva de eliminar la placa, debiendo llevarse a cabo esta acción por la noche y en cualquier otro momento del día. Esta simple tarea realizada de manera frecuente impide que las bacterias se desarrollen hasta el punto de producir altos niveles de ácido.

2. Utilice pasta de dientes con flúor

Gran parte del beneficio del cepillado proviene de la pasta de dientes, cuyo componente clave es el fluoruro o flúor, que ayuda a prevenir las caries. Además, restituye los minerales perdidos de los dientes y los fortalece.

Utilice pasta con una concentración entre 1350 y 1500 ppm (partes por millón) de flúor, dato que puede consultar en el dorso del tubo.

3. Escupa en lugar de enjuagarse

Por la noche se produce menos saliva, entre cuyas funciones se encuentra proteger la dentadura. Por ello, durante el sueño los dientes se encuentran expuestos en mayor medida al ataque de los ácidos, razón por la cual cobra tanta importancia eliminar los restos de comida para que la placa bacteriana no pueda pegarse un festín mientras dormimos. No coma ni beba nada que no sea agua tras cepillarse los dientes por la noche para permitir que el flúor haga su efecto.

Una vez que se haya cepillado, no se enjuague con agua o con algún producto, ya que de esa manera elimina el flúor. Sabemos que es un hábito del cual cuesta desprenderse, pero puede reducir la caries hasta un 25%.

4. Evite consumir azúcar más de cuatro veces al día

Los azúcares intrínsecos se encuentran de manera natural en alimentos como la fruta y, a diferencia de los azúcares añadidos o libres, es poco probable que produzcan caries.

Los azúcares libres son un blanco fácil para las bacterias, que los consumen y metabolizan para crear ácidos a partir de ellos. Sin embargo, es complicado saber a ciencia cierta cuáles son los azúcares más perjudiciales para los dientes. Por ejemplo, aunque comer fruta en cantidades razonables es bueno, los jugos contienen azúcar liberado por las células vegetales, por lo que beber demasiado zumo puede producir caries.

Afortunadamente, los dientes se pueden recuperar de las acometidas más tempranas de las bacterias gracias al flúor del dentífrico y al efecto remineralizante de la saliva. Es como si en una balanza pusiéramos en un lado el azúcar y en el otro la pasta de dientes y la limpieza diaria.

En resumen: cepíllese dos veces al día con dentífrico con flúor, y sobre todo visita periódicamente a tu dentista.