Hábitos para una buena salud oral en la primera infancia (de 0 a 3 años)

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La odontología preventiva se está usando cada vez más como modelo de atención sanitaria en las clínicas dentales con un enfoque orientado hacia la mínima intervención sobre el paciente “cuanto más tiempo dedicamos a la prevención, menos enfermedades debemos tratar”. Es por esto que el dicho “una visita al dentista antes del primer año de vida tiene como resultado cero caries” está tomando cada vez más conciencia entre los padres.

En este sentido, los factores más influyentes en la prevención de caries en la infancia son el cepillado y la alimentación, estando este último relacionado también con la prevención de la aparición de maloclusiones.

Alimentación

La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, y con alimentación complementaria hasta los 2 años de edad. Por esto, y aunque no exista evidencia científica determinante de la relación de la lactancia materna con una correcta oclusión, sí podemos afirmar que aquellos niños amamantados hacen un menor uso del biberón y el chupete y por tanto, esto disminuye el riesgo de desarrollar una maloclusión.

El amamantamiento favorece el avance mandibular (los bebés tienen una posición más posterior de la mandíbula que se va adelantando con el desarrollo), mientras que la succión por biberón y chupete hacen movimientos a la inversa.

Por otro lado, es importante destacar que, a pesar de que en numerosas ocasiones se ha asociado la lactancia materna a la enfermedad más frecuente en niños – la caries – , lo cierto es que no existe relación entre caries y lactancia, y sí la hay de que los múltiples beneficios para la salud que esta produce.

En cualquier, caso, es importante que el bebé no se duerma con restos de alimento en la boca, desde el momento en el que aparecen los primeros dientes. Los niños deben dormir con la boca limpia ya que por la noche no producimos saliva y quedamos desprotegidos de las múltiples capacidades de la misma.

Retrasar al máximo la introducción de azúcar es otro factor productivo en la aparición de caries.  Diversos estudios han demostrado que el consumo de sacarosa en los primeros años de vida es capaz de influenciar en la prevalencia de futuras lesiones de caries. Se debe hacer hincapié en reducir al máximo su ingesta y tomarla en momentos en los que luego pueda existir una higiene dental inmediatamente posterior a su consumo.

Cepillado dental

Se recomienda iniciar la higiene oral antes de la erupción del primer diente para favorecer la estimulación del bebé y que se vaya acostumbrando a la manipulación de la boca. El uso de la pasta dental debe introducirse desde que erupciona el primer diente.

La cantidad de flúor recomendada en una pasta infantil hasta los 6 años es de 1000 ppm. A partir de los 6 años, se puede aumentar el contenido de flúor hasta 1450 ppm.

El contenido en flúor recomendado se mantiene hasta los 6 años, pero durante este tiempo variaremos la cantidad de de pasta que debemos utilizar. Así, hasta los 3 años de edad, la cantidad que se recomienda es “raspada” (esto es, mínima), ya que el niño no habrá aprendido a escupir todavía. La poca cantidad que se usa no supone ningún riesgo para el bebé.

A partir de los 3 años, la cantidad deberá ser del tamaño de un guisante y el niño debe escupir una vez realizado el cepillado dental.

 

Fuente: http://www.dentistascoe.com/blog/