¿Cuándo llevo a mi hijo por primera vez al dentista?

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En la actualidad la recomendación de los odontólogos es que la primera visita de los niños al dentista sea durante el primer año de vida y posteriormente se realice una revisión anual.

En esta primera visita de los niños al dentista, el odontopediatra revisará la presencia o no de caries “de biberón”, si se hay alteraciones del crecimiento o cualquier anomalía  relacionada con la erupcional dentaria. Este momento suele aprovecharse para marcar las pautas a los padres para una correcta higiene bucodental.    

Además, las primeras visitas generalmente consistirán en una exploración de encías y dientes. Si, en cambio, esperamos a llevarlo hasta que tenga una dolencia, nuestro hijo podría desarrollar miedo al dentista, asociándolo al dolor y a esa mala experiencia. Por ello, es muy importante que exista buena relación entre el niño y el profesional desde el primer día.

Uno de los problemas de la primera visita de los niños al dentista es que suelen ir con miedo. Conviene evitarlo favoreciendo la relación del niño con el odontopediatra. En algunas ocasiones son los propios padres los que transmiten a sus hijos este miedo generado en experiencias personales y que conviene no trasladar a los hijos.

Por lo que los padres deben generar una actitud positiva de los niños hacia el dentista, te damos algunas claves:

  • Hablar de forma positiva al dentista.
  • Acudir con ellos a edades tempranas para que empiecen a familiarizarse con el gabinete dental.
  • Explicar la importancia de la higiene bucodental y convertir el momento del cepillado de dientes en un juego en familia.
  • Evitar realizar comentarios negativos sobre el dentista en frente del niño.

En cuanto a la frecuencia de las revisiones, los expertos recomiendan establecer una visita anual, salvo detectarse algún tipo de anomalía o enfermedad en dientes o encías.

El papel de los padres 

Los primeros dientes de leche suelen aparecer sobre los seis meses de vida. Son muy importantes para la estructura bucal y facial, y marcarán la posición de los dientes permanentes. Cuidarlos es fundamental para el correcto desarrollo del lenguaje y la autoestima, además del riesgo que conlleva para la dentadura permanente que el niño tenga caries en sus dientes de leche. Los datos, según el Consejo General de Dentistas, son preocupantes: un 33% de los menores de 5 años padece caries.

Por ello, los odontopediatras recomiendan a los padres adquirir unos buenos hábitos desde el primer día. Antes de la erupción de los primeros dientes, se les aconseja limpiar las encías del bebé con gasas o dedales de silicona, principalmente tras la toma de la noche, para evitar que restos de alimento queden depositados, afectando su buena salud bucodental. Una vez empiecen a salir, es importante que la higiene bucal se haga tanto por la mañana como por la noche, limpiando dientes, encías, lengua, mejillas y paladar.

Además, con el tiempo es fundamental que los padres inculquen a sus pequeños los buenos hábitos de higiene bucodental, creando un patrón de cuidado que los acompañará el resto de su vida, para prevenir posibles afecciones, corregir malas costumbres y supervisar su técnica de cepillado.

Fuente: Sanitas y elperidodicodelafarmacia.com